Póngase las pilas

Reflexioné un rato acerca de esta expresión tan común en Colombia.

"Póngase las pilas."

Basta escucharla para que aparezca una imagen inmediata: movimiento. Acción. Energía. Hay que hacer algo. Quedarse quieto no parece una opción.

La frase suele presentarse como un consejo, pero casi siempre encierra una incomodidad. Quien la pronuncia siente que algo falta. Que el otro podría estar haciendo más. Que su esfuerzo, su velocidad o su entusiasmo no son suficientes.

Trabaje más.

Muévase más rápido.

Resuelva.

Produzca.

Reaccione.

Es una frase curiosa porque rara vez se utiliza frente a alguien que corre demasiado. Nunca le decimos a una persona acelerada, agotada o sobrepasada: "quítele pilas". La dirección siempre es la misma.

Más.

Vivimos en una época que admira el movimiento. Los calendarios llenos. Las agendas ocupadas. Las respuestas inmediatas. La productividad se ha convertido en una virtud moral y la quietud, en ocasiones, parece un defecto de carácter.

Si alguien se detiene demasiado tiempo, nos preocupamos.

Si duda, lo empujamos.

Si descansa, sospechamos.

Tal vez por eso la expresión tiene tanto éxito. No solo describe una acción; revela una creencia compartida: avanzar siempre es mejor que permanecer.

Pero ¿qué tal si no nos ponemos las pilas?

¿Qué tal si la quietud no siempre es un problema por resolver?

La naturaleza parece entenderlo mejor que nosotros. Los árboles no producen frutos todo el año. La tierra descansa. Los animales hibernan. Las mareas avanzan y retroceden.

Todo tiene ciclos.

Solo los seres humanos parecemos empeñados en funcionar como máquinas conectadas permanentemente a una fuente de energía.

Quizás algunas de las decisiones más importantes de nuestra vida no nacieron cuando nos pusimos las pilas, sino cuando nos sentamos un momento a mirar.

Cuando dejamos de correr.

Cuando aceptamos no saber.

Cuando permanecimos quietos el tiempo suficiente para escuchar algo que el ruido no nos permitía escuchar.

No estoy proponiendo la apatía.

Tampoco la resignación.

Solo me pregunto si hemos olvidado que existe una diferencia entre estar vivos y estar ocupados.

Y si, en ocasiones, la respuesta correcta no es ponerse las pilas.

Sino quitárselas por un momento.

Next
Next

Psiquiatría express